Dr. Hernán Loya / Psicología Clínica / Asesoría Familiar /Asesoría Conyugal
Exploración de alternativas
Exploración de alternativas
A través de escucharlos reflexivamente, los niños pueden esclarecer sus sentimientos, y considerar un problema de una forma más racional, a veces pueden descubrir sus propias soluciones simplemente siendo escuchados por un adulto comprensivo; los niños necesitarán ayuda para considerar varios caminos a seguir. Los adultos sensibles pueden ayudarlos a explorar diferentes alternativas y a escoger soluciones que tengan mejor sentido para ellos.
El dar
consejos como “Haz esto”, “Yo creo que deberías…”, no ayuda al niño, por las
siguientes razones:
1. El
consejo no ayuda a que los niños aprendan a resolver sus propios problemas, los
vuelve dependientes del adulto.
2. Muchos niños se resisten a seguir el consejo, ya sea porque son escépticos a los resultados, o porque no quieren hacer lo que usted les diga.
3. Si su consejo no funciona, adivine ¿quién es el responsable?
Ayudar al niño a explorar las alternativas de una situación, significa ayudarle a identificar y a considerar las posibilidades existentes para resolver el problema, esto desarrolla su creatividad.
Los pasos de la
exploración de alternativas son:
1. Escuche reflexivamente para comprender y clarificar los sentimientos del niño: “Veo que estás triste”.
2. Explore alternativas a través del torbellino de ideas: “¿Quisieras revisar algunas cosas que pudiéramos hacer para que te sientas mejor?”. Obtenga del niño tantas ideas como sea posible.
3. Ayúdelo a escoger una solución: Discuta los probables resultados de la decisión: “¿Qué crees tú que sucederá si haces eso?”
5. Obtenga un compromiso: “¿Qué has decidido hacer?” “¿Cuándo vas a hacer eso?”
6. Planifique un tiempo de evaluación: “¿Durante cuánto tiempo harás esto?” “¿Cuándo debemos discutir esto nuevamente?”
Mensajes-yo
Para influir sobre los hijos debemos ser capaces de comunicarnos de manera tal que entiendan nuestros sentimientos, ideas e indicaciones.
Los padres a
veces creamos condiciones negativas, que provocan que no seamos escuchados como
deseamos. Por ejemplo: cuando hablamos sin parar, estamos entrenando a nuestros
hijos a tener “sordera de padres”.
Construcción de mensajes-yo.
Cuando estamos molestos, antes de manifestarle al niño los sentimientos de desagrado, considere lo siguiente: por lo general no es el comportamiento del niño en sí lo que lo molesta, sino más bien las consecuencias que dicho comportamiento ocasiona, cómo interfieren con sus necesidades o con sus derechos. Si el comportamiento del niño no produjese estas consecuencias probablemente usted no se sentiría molesto (a menos que se trate de algo dañino o peligroso).
Debemos resaltar las consecuencias del comportamiento en lugar del comportamiento en sí mismo. Un mensaje-yo generalmente consta de tres partes. Puede construirse siguiendo los siguientes pasos:
1. Describa el comportamiento que interfiere con usted. (Simplemente describa; no acuse). “cuando no llamas, o no regresas a casa después del colegio…”
2. Establezca sus sentimientos con respecto a las consecuencias que el comportamiento produzca… me preocupa que algo te pueda haber pasado…
3. Establezca la consecuencia: “… porque no sé dónde estás”.
Entonces quedaría
esta expresión: “Cuando no llamas, o no
regresas a casa después del colegio, me preocupa que algo te pueda haber pasado,
porque no sé dónde estás”.
La construcción de un mensaje-yo depende de la situación, lo más importante es recordar que este tipo de mensaje se centra en el padre, no en el niño, y que no culpa ni acusa a nadie.
Comunicando a los niños que los valoramos y los respetamos.
El tipo de comunicación que buscamos surge de una relación en la cual el niño se siente respetado, depende del momento apropiado, para establecer una conversación amistosa. Debemos evitar comunicarnos cuando estamos molestos.
La
comunicación basada en el respeto mutuo requiere la disposición para admitir
los límites de nuestros conocimientos, aceptar que no tenemos todas las
respuestas. Si no podemos contestar una pregunta, no debemos inventar la
respuesta, en lugar de eso, debemos invitarle a buscar la respuesta con
nosotros; los niños saben muy bien cuándo pueden creer en sus padres, y se
sienten incómodos cuando tratamos de engañarlos, o aparentamos saber algo que
en realidad desconocemos.
El ser
sarcástico y el ridiculizar no solamente hacen tensa la comunicación sino que
son destructivos para las relaciones humanas, los niños deben sentirse libres
de expresar sus sentimientos sin temor a ser humillados.
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