martes, 3 de diciembre de 2013

Consecuencias naturales y consecuencias lógicas: un método de disciplina que desarrolla la responsabilidad.

Dr. Hernán Loya / Psicología Clínica / Asesoría Familiar /Asesoría Conyugal
El método del premio y castigo es la forma disciplinaria con la que la mayoría de los padres de hoy en día fuimos educados y el método que continuamos utilizando para disciplinar a nuestros hijos. Premio cuando obedecen y castigo cuando desobedecen. Esto presenta ciertas desventajas:

• Hace a los padres responsables por el comportamiento de sus hijos.

• Impide que los hijos desarrollen autonomía y aprendan a tomar sus propias decisiones.

• Sugiere que el comportamiento aceptable es esperado solamente en presencia de las figuras de autoridad.

• Genera niños dependientes del criterio de los adultos que requieren de permanente aprobación.

Hay una alternativa para sustituir el método del premio y del castigo, se llama “Consecuencias naturales y lógicas”.

Este método tiene algunas ventajas sobre el del premio y del castigo. Primero hace que los niños y no sus padres, sean responsables por su comportamiento. Las consecuencias lógicas permiten al niño aprender de la realidad del orden social, esto es, reconocer los derechos mutuos y el respeto mutuo.

Existen diferencias radicales entre las consecuencias lógicas y el castigo.

1. El castigo expresa el poder de la autoridad personal, es un método autocrático y si es físico vulnera el derecho a la integridad personal, pues se constituye en maltrato.

2. El castigo es arbitrario e irrespetuoso y genera resentimientos y promueve la revancha.

3. El castigo está personalizado e implica un juicio moral. No valora a la acción sino al actor, es decir está implícito un mensaje de: “tú eres malo”, cuando el mensaje debería ser “es malo lo que hiciste”.

4. El castigo implica falta de respeto o pérdida de amor, es humillante.

5. El castigo exige obediencia y genera sumisión.

6. El castigo generalmente está relacionada con enojos, advertencias, amenazas, ruegos que generan fricciones en las relaciones interpersonales.

El propósito de permitir que ocurran las consecuencias naturales y de diseñar consecuencias lógicas es estimular a los niños a tomar decisiones responsables, no para forzarlos a la sumisión, sino para que aprendan con sus propias decisiones. Esta forma de disciplina permite que el niño elija, y que entonces se responsabilice con su decisión, ya sea el resultado bueno o malo, la mayoría de los niños cuando se les permite tomar decisiones inadecuadas, aprenden de las consecuencias de éstas.

Principios básicos

Las consecuencias naturales son eficaces independientemente de los objetivos. Son el resultado de permitir que el niño experimente la realidad de la naturaleza: no requieren de la intervención del adulto. Las consecuencias lógicas permiten que el niño experimente la realidad del mundo social, es lo más apropiado para comportamientos que tiene como objetivo llamar la atención, porque los conflictos con el niño que busca llamar la atención son menos intensos que los conflictos con el niño que busca poder o revancha, el niño cuyo objetivo es poder o revancha, ve las consecuencias lógicas como un castigo arbitrario.

Sea firme y cariñoso
Sea  firme sin llegar a ser agresivo. No interprete la firmeza como severidad. Usted debe lograr que el niño enfrente las consecuencias naturales o lógicas de sus decisiones incluso con una carga afectiva.

No trate de ser un “buen” padre.

Absténgase de sobreproteger. Permita que el niño experimente las consecuencias de sus propias decisiones. Evite asumir las responsabilidades que lógicamente sean del niño.

Sea más consistente en sus acciones.

Aunque ningún ser humano es totalmente consistente, el incrementar su consistencia, les deja saber a los niños lo que usted espera, de manera que ellos puedan tomar sus decisiones de acuerdo con eso. No hay consistencia cuando usted solicita silencio utilizando gritos.

Separe el hecho de quien lo hace.

Su tono de voz y su comportamiento no verbal deben indicar que usted respeta al niño. Es su comportamiento el que es socialmente inaceptable.

Estimule independencia

Los niños estarán mejor preparados para una adultez responsable y feliz si desarrolla autonomía e independencia, esto se logra evitando sobreproteger.

Evite el sentir lástima.

Muchos progenitores sobreprotegen e impiden que sus hijos enfrenten las responsabilidades porque sienten lástima por ellos. Sentir lástima es una actitud muy dañina. Indica que el niño de alguna manera es incapaz y que no puede resolver sus problemas. La sobreprotección puede servir para que un padre inseguro se sienta fuerte, pero lo hace a expensas del niño. La comprensión promueve fortaleza, mientras que la lástima promueve debilidad.

Rehúse preocuparse demasiado por el “qué dirán”.

Muchos progenitores vacilan si deben permitir a los niños aceptar las consecuencias de su comportamiento, porque temen la desaprobación de otros adultos. Los padres intimidados por el “qué dirán” pueden animarse aceptando el hecho que los niños son seres independientes, que deben aprender a decidir cómo comportarse y que el comportamiento de los niños no evalúa su responsabilidad de progenitores.

Reconozca de quién es el problema.

Los padres asumen la propiedad de muchos problemas que en realidad son los niños. Para que usted salga de este dilema, defina el problema, decida de quién es, y actúe de acuerdo con los resultados obtenidos.

Hable menos y actúe más.

Evite los monólogos. Muchos progenitores no logran ser eficaces por hablar demasiado. El niño fácilmente adquiere “sordera de padres”. Hable con los niños en términos amistosos y ellos estarán dispuestos a escucharlos. Cuando use consecuencias lógicas hable lo menos posible a medida que actúa.

Rehúse a pelear o rendirse.

Fije límites y permita que el niño decida como responder a éstos. Esté dispuesto a aceptar la decisión el niño, usted no tiene que “ganar”, no está en un concurso. Su objetivo es ayudar al niño a ser responsable por su propio comportamiento.

Deje que los niños compartan la responsabilidad


Cuando ocurre un incidente en un grupo de niños, no trate de encontrar al culpable, el hacerlo sólo aumenta la rivalidad entre ellos; deje que todos compartan la responsabilidad, permita que los niños decidan cómo resolver el problema. No escuche los chismes.

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