Dr. Hernán Loya / Psicología Clínica / Asesoría Familiar /Asesoría Conyugal
El comportamiento inadecuado de nuestros hijos no es el resultado de una edad, ni de una etapa. Aquellos padres que saben diferenciar el comportamiento adecuado del inadecuado se encuentran en una posición más favorable para influir sobre sus hijos y educarlos mejor.
El comportamiento inadecuado de nuestros hijos no es el resultado de una edad, ni de una etapa. Aquellos padres que saben diferenciar el comportamiento adecuado del inadecuado se encuentran en una posición más favorable para influir sobre sus hijos y educarlos mejor.
La mejor manera de entender el comportamiento es observando sus consecuencias, esto nos hará padres más eficaces. Los niños que se portan mal son niños frustrados, desalentados.
Objetivos del comportamiento Inadecuado
El
comportamiento inadecuado le reporta un beneficio al niño. Cualquier padre
puede aprender a descubrir el objetivo de la conducta inadecuada de su hijo
utilizando dos técnicas:
•
Observe su propia reacción ante el comportamiento inadecuado, lo que usted
sienta le señalará el objetivo del niño.
• Observe la respuesta del niño a sus intentos de corrección.
Atención
El primer objetivo del comportamiento inadecuado es la ATENCIÓN. Los niños prefieren obtener atención de manera positiva, siendo útiles, pero, si no lo logran así, la buscan de forma negativa. Aquellos niños que creen que solo pueden “pertenecer” si se les presta atención. Prefieren, en todo caso, obtenerla en forma negativa a ser ignorados.
Si
estamos “molestos” y corregimos al niño con advertencias, o con ruegos, el niño
ha recibido la atención deseada.
Para
ayudar a estos niños buscadores de atención debemos cambiar nuestras respuestas
y nuestras reacciones y mostrarles que pueden ser considerados o tomados en
cuenta a través de sus contribuciones, debemos centrar nuestra atención en su
comportamiento, ignorando su comportamiento inadecuado o bien atendiendo en
alguna forma no esperada por el niño.
No
se debe prestar atención al niño cuando éste la pide o la demanda, ni siquiera
cuando la exige con acciones positivas. Pues esto refuerza un deseo impropio de
llamar la atención.
El mejor momento de prestarle atención a un niño es cuando él no lo espera.
Poder
Es el segundo de los cuatro objetivos del comportamiento inadecuado. El niño que busca poder solo se siente importante cuando considera que él es el jefe, trata de hacer solamente lo que él quiere. Cuando un niño es desafiante, los padres se sienten molestos y provocados.
Como
regla general al tratar a estos niños que buscan poder; los adultos deben
controlarse, no ponerse bravos y retirarse a tiempo de una probable “lucha por
el poder”.
Utilizar las tácticas de poder para oponerse a la postura arrogante del niño, sólo lo impresionará por el valor del poder y aumentará su deseo de lograr ese poder para él mismo. Si la lucha por el poder continúa y el niño llega a sentir que no puede derrotar a los padres puede tratar de cambiar su deseo de poder y perseguir el tercer objetivo: la revancha.
Revancha
Los niños que persiguen el deseo de revancha están convencidos, que no son dignos de ser queridos. Se sienten importantes sólo cuando pueden molestar a otros, tanto como creen haber sido ellos molestados. Piensan que ocupan un lugar importante siendo crueles y siendo rechazados por otros. Los padres de los niños que buscan revancha se sienten profundamente heridos y a su vez desean el desquite. El niño responde a ese contraataque, bien sea intensificado el comportamiento inadecuado o escogiendo alguna otra arma, es decir, asumiendo otra actitud, estos padres necesitan comprender que la actitud revanchista del niño no es “causada” por los padres si no que tiene su origen en un sentimiento de desaliento del niño.
Para comenzar a ayudar a estos niños, los padres deben tener cuidado de no ser ellos mismos revanchistas. Aunque esto es muy difícil, deben tratar de mejorar sus relaciones con el niño manteniéndose calmados y mostrando buena voluntad. Si ésta “guerra de revanchas” continúa entre padres e hijos y el hijo se siente derrotado, pudiera abandonar ese tipo de conducta y buscar ser excusado mostrando una “actitud de insuficiencia”.
Demostración de insuficiencia
Es el cuarto y último objetivo del comportamiento inadecuado. Los niños que muestran insuficiencia o incapacidad, están extremadamente “descorazonados”. Habiendo ya perdido las esperanzas de tener éxito por otros medios, tratan de que nadie espere nada de ellos. Esta rendición puede ser total, o sólo en aquellas situaciones en las que los niños piensan que no pueden tener éxito.
Los padres sabrán si un niño persigue el objetivo de mostrar insuficiencia, si ellos también se sienten desesperados y quieren rendirse o en otras palabras si ellos también quieren darse por vencidos. El niño responde pasivamente o simplemente no responde a nada que los padres hagan, “el niño no mejora”.
Para ayudar a un niño que se siente incomprendido o insuficiente, los padres deben eliminar toda censura y enfocar sus comentarios sobre las buenas cualidades y sobre las potencialidades del niño. Los padres deben estimular cualquier esfuerzo hecho por el niño para mejorar, no importa cuán pequeño parezca.
Un
niño no actúa inadecuadamente a menos que sienta que está perdiendo su lugar.
Cualquiera que sea el objetivo del comportamiento inadecuado el niño lo
manifiesta porque cree que solamente así podrá ocupar un lugar en el grupo. Habrá
ocasiones en las cuales el niño cambie su objetivo, dependiendo esto de cómo
interprete la situación. También podrá darse el caso de que el niño emplee el
mismo comportamiento inadecuado para diferentes objetivos, o que se comporte de
manera diferente para el mismo objetivo. Solo podremos descubrir el objetivo si
observamos los resultados. Una vez descubierto el objetivo estamos ya en
posición de poder ayudarlo.
Debe de quedar bien claro que el comportamiento y las intensiones del niño hacia nosotros cambiarán solamente si nosotros cambiamos nuestra actitud. Aunque nosotros no causamos el comportamiento inadecuado del niño, podemos reforzarlo y estimularlo, por consiguiente debemos concentrarnos en cambiar nuestro propio comportamiento si queremos que el niño cambie el suyo.
Elementos básicos para construir relaciones positivas.
Ninguna técnica de entrenamiento infantil será eficaz, a menos que usted desee tomar el tiempo necesario y hacer el esfuerzo indispensable para crear una relación positiva con su hijo.
• Respeto Mutuo
Los padres a menudo se quejan de que sus hijos no los respetan. Parecen no darse cuenta que el respeto debe ser ganado, que proviene del hecho de respetar a otros. Fastidiar, pegar, gritar, hablar con aire de superioridad, hacer cosas por los niños que ellos pueden hacer por sí mismos, vivir con una doble modalidad o sea, inconsistencia en el actuar, etc. Todo esto muestra falta de respeto.
Para establecer el respeto mutuo debemos empezar por mostrar respeto con nuestros hijos. Una buena manera de comenzar es minimizando las críticas negativas. Hable con sus hijos cuando reine una atmosfera familiar amigable.
• Dedicación de tiempo para diversiones
El elemento importante al pasar tiempo juntos es calidad y no cantidad una hora de relaciones positivas vale mucho más que varias horas de situaciones conflictivas, sugerimos que usted tome tiempo para divertirse; pase cierto rato del día con cada uno de sus hijos. La hora de acostarse es considerada por muchos el momento más agradable para pasarlo junto a los hijos, lo más importante es que usted y sus hijos planifiquen juntos como pasar ese rato.
• Estimulación:
Debemos creer en nuestros hijos si queremos que ellos crean en sí mismos. Los niños necesitan ser estimulados frecuentemente para sentirse bien. Una relación de cooperación depende mucho de cómo los niños se sienten acerca de ellos mismos y de cómo se sienten acerca de usted.
• Demostración de amor
¿Cuán a menudo les dice usted a sus hijos, a través de palabras o de acciones, que los quiere mucho? Para sentirse seguro, cada niño debe tener por lo menos una persona significativa para él, a quien querer y que lo quiera. Es extremadamente importante decirles a sus hijos que usted los quiere, especialmente cuando ellos no esperan ese comentario, así como hacerles manifestaciones no verbales tales como caricias, cariños, besos, palmaditas en la espalda, abrazos, pasarle la mano por la cabeza, guiñarles un ojo, etc. El amor también se demuestra en cualquier tipo de relación con sus hijos, a través de su actitud de respeto mutuo y permitiéndoles desarrollar responsabilidad y cierta independencia
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